En septiembre acondicioné una habitación para estudiar, necesitaba un lugar en donde pasar horas y horas, que no me resultara agobiante y en el que no hubiera necesidad de recoger todos los libros y cosas cada vez que terminara...
Y bueno pues, después de dedicar muuuuuuuuuuchas horas... en diciembre me examiné y aprobé. Es decir, terminé por fin con la uni.
Dedicaba mañana y tarde, aprovechando la situación de desempleo con prestación (algo que nunca había podido disfrutar antes). Era la oportunidad perfecta para dedicarme de lleno y dar el empujón final a algo que ya se prolongaba por demasiado tiempo.
Algunas personas comprendieron y respetaron mi antisociabilidad de esos meses, otras personas no supieron comprender y probablemente hayan provocado heridas difíciles de cerrar...Es la parte triste de todo esto.


No hay comentarios:
Publicar un comentario