viernes, 18 de abril de 2008

Y hoy ¿a dónde podemos ir?...

...uuummm... pues hoy... me apetece mostrar uno de esos paisajes inesperados e insospechados. Normalmente nos resulta inverosimil relacionar una tierra como Galicia con dunas como las de un desierto pero la realidad es... que habelas hailas...

A duna móbil.
Cunha lonxitude de 1'3 km, 250 m de ancho e unha altura que supera nalgún punto os 20m, convirtese na duna móbil máis grande do noroeste da península ibérica. Os ventos predominantes nesta zona fan que a duna se desprace cara ó interior do espacio nun lento e inexorable avance. Deixemos que este enorme xigante con pés de area continue o seu camiño.

Esto es lo que se puede leer en el poste informativo cuando llegas a sus inmediaciones. Hay un punto en donde ahora está obligado dejar el coche y emprender el camino andando. Algunas personas aún recuerdan que no hace mucho podía irse hasta los pies de la duna misma con el coche y jugar en ella, lanzándose desde lo alto como si de una montaña nevada se tratase.... Pero ahora, aunque por un lado da pena que todo eso no se pueda hacer porque debía de ser ciertamente divertido, es algo que ha quedado prohibido, limitando el paseo por tablas de madera, hecho inevitable si se quiere conservar. Pues obviamente todo esto la estaba desgastando y los recuerdos hablan de una duna más alta...



Aproximándonos a la duna...



Y ahora una imagen un poco surrealista...



Seguimos acercándonos y a cada paso nos damos cuenta de las dimensiones de impresión que tiene la duna.



Recorriendo el sendero de tablas empezamos a ascender sin saber aún qué vamos a encontrar tras la duna...



Tal y como vamos llegando a lo más alto, comenzamos a escuchar un murmullo familiar pero una imagen nos sorprende antes de continuar, es la apreciación de la longitud de uno de sus extremos...



Nos entretenemos jugando un poco con la arena y el viento.



Pero de pronto lo inevitable se produce y al mirar hacia el frente descubrimos que el sendero de tablas desciende hasta... una playa ipnótica, es inmensa puede que más que la propia duna y estamos frente al mar abierto, el océano nos saluda con energía y los pensamientos no pueden evitar dirigirse más allá, en donde el océano da paso de nuevo a la tierra...



Y para poner fin a este extraño paseo decidimos dejar una huella surrealista también, una huella cuyo efecto óptico da la sensación de que está al revés, como en relieve... Y es que este tipo de cosas sólo pasan en lugares como estos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

litalsurrealismo¡ una vez que estas en esa tierra todo todo es surrealismo. ¿ o nos volvemos surrealistas?. tampoco debe ser malo soñar y creer que se esta soñando; me encanta ser y poder estar en tu espacio , como dije antes me gusta tu paz.