sábado, 3 de mayo de 2008

Necesito volver... a mi lindo Ecuador

Sé que este blog parece monotemático en cuanto a lugares se refiere pero bueno, estoy empezando y aunque hay muchos lugares que quiero compartir, empecé por aquellos lugares que más significado tienen en mi vida. No obstante, hay un lugar, un país, que lo había eludido... no sé si consciente o inconscientemente. Se trata de Ecuador, país que durante algo más de 10 años ocupó todos mis sueños, mis proyectos, todo lo que hacía o pensaba se dirigían en esa dirección. Sé que no siempre resulta fácil de entender pero la realidad, mi realidad es así y por alguna razón tengo la facilidad para enamorarme de los lugares. Y lo de enamorarme no lo digo en un sentido metafórico ni poético, lo expreso con todo su sentido. ¿Qué se siente al enamorarse de alguien? ilusión, alegría e incluso felicidad tontorrona, tremenda necesidad por ver, escuchar o saber de ese alguien, tristeza cuando no puedes verle, el corazón acelerado cuando se aproxima el momento del ecuentro o ante hechos tan simples como lo es escuchar su nombre o ver una foto suya, necesidad por compartirlo todo con él/ella, desgarro interior cuando presientes algo malo al respecto, suspiros eternos cargados de emoción, dolor si se convierte en alguien inalcanzable, etc... Pues bien, todo eso, por extraño que parezca soy capaz de sentirlo por un tierra si consigue enamorarme.

Hay muchos lugares bellos, hermosos y cargados de significado pero sólo dos consiguieron provocar en mi ese extraño enamoramiento; Ecuador y Galicia.

La gente siempre piensa que si me siento así hacia un lugar es porque hay alguien especial allí, se equivocan, claro que en Ecuador hubo alguien pero llegó muy posteriormente a que todo comenzará y ni su llegada ni su partida contribuyeron a acrecentar o a decrecentar mi pasión por el país.

Ahora, aunque mi corazón lo ocupa con fuerza Galicia, Ecuador nunca dejo de latir y en estos últimos tiempos está latiendo con demasiada fuerza, tanta que duele por la impotencia. Sé que algún día volveré, lo sé pero entre tanto ¿cómo hago para reabsorver las lágrimas que me queman por no dejarlas fluir?...

Bueno, este post pretendía ser el inicio de un homenaje a ese país que durante tanto tiempo lo fue todo para mi pero... ahora mismo está a punto de cogerme un berrinche y creo que mejor continuo en otro momento. Pero no me despediré sin antes dejar unas fotitos...

Esto es la plaza de San Francisco de Quito, es tremenda, es cómo... no sé, unas tres plazas del Obradoiro juntas. Mucho antes de ir para allá, ya sabía de su existencia y era un lugar que quería ver a como de lugar pero no sabía que me impresionaría tanto...



Esto es otra perspectiva de la plaza de San Francisco de Quito, en la cual se ve el monte del panecillo y la virgen del panecillo, ahí se ve chiquita pero más adelante en otras fotos podréis ver como de chiquita nada...



En ésta estoy haciendo pompas de jabón en medio de la calle, curiosamente no llamaba la atención de nadie más que de los niños, ni tan siquiera la mujer que pasa andando junto a mi se inmutó. Esa es una calle del centro histórico, la zona más antigua y colonial. No perdáis detalle; el autobús, la mujer, las fachadas tan típicas de cualquier ciudad colonial de Latinoamérica...



Y por último, esta foto no es mía, por aquel entonces aún no me había convertido en una japonachi y hay imágenes que sólo quedarón grabadas en mis recuerdos, suerte que con San Google se puede encontrar casi de todo. Es espectacular como esos volcanes están tan próximos a la ciudad, porque sí, eso son volcanes, nunca recuerdo el orden pero son; el pichincha, el taita pichincha y el guagua pichincha...



Bueno, de nuevo por aquí, con la nostalgia un poco más controlada. Voy a añadir un video de la actuación de un amigo en un lugar llamado cafélibro, un lugar que sin duda cuando regrese si aún existe quiero visitar.



Muchas gracias David por compartir conmigo tu música, es un regalo que aunque sé que activa mi nostalgia también me pinta una sonrisa en la cara difícil de borrar.

Extraña contradicción la que este país ejerce en mi, sonriendo de oreja a oreja y a un mismo tiempo llorando, ¡¡qué berrinches más extraños!!

Esto que os añado ahora es una vista de Quito desde el Pichincha, no es mía pero puedo contaros que ese punto está a algo más de 4000 m de altitud, a esa altura el soroche o mal de altura se nota mucho. En Quito, que está a una altitud superior a los 2.800 m se hace muy perceptible, a mi me costaba horrores subir más de dos pisos seguidos y en más de una y de dos calles con cuesta tuve que detenerme a mitad porque no podía seguir. Fue un hecho que ya conocía pero no por ello dejó de sorprenderme.



Este otro video tampoco es mío, estoy aprovechándome un poco de otros japonachis para mostraros mi lindo Ecuador. La verdad es que a los tipets que salen en el video no los conozco de nada pero han hecho un video muy interesante con el que se puede apreciar lo que es un recorrido en tren a través de los Andes... Si esperáis al final del video puede que veais unas imágenes que os lleven a entender que realmente mis dos grandes amores; Ecuador y Galicia, no son tan distintos... Hay lugares en Galicia que me recuerdan a Ecuador y viceversa.



Y este es otro video que he encontrado y que también se ve muy bonito...



Definitivamente creo que me va a costar mucho terminar con este post, me está cogiendo de nuevo la nostalgia, la impotencia por tener que abandonar un sueño, la... rabia, en fin... aquí os dejo este último video por ahora.



Otra visión de Quito, resulta un poco desapacible pero de las varias versiones que hizo este genial pintor (Oswaldo Guayasamin) sólo he encontrado esta... pero bueno... lo importante se transmite el hecho de que Quito sea una ciudad acunada por altas montañas y volcanes queda muy bien reflejado...

3 comentarios:

Ejazul dijo...

Andrés muchas gracias por la laaaaaaaaaaarga conversación del otro día pero creo que esta vez eso no será suficiente para poner fin a la nostalgia. Hoy mismo barriendo la cera de la tienda he sentido una suave brisa quiteña y por unos segundos me he teletrasportado hasta allí, hasta una calle creo que cerca de la plaza de Santo Domingo, donde tomé un bus con tu hermana... A veces esos flashes son tan reales que me ponen el vello de punta. Sigo sin recordar olores pero hay momentos (aun estando sin nostalgia) que se combinan de tal forma los sonidos, la luz, la temperatura que de pronto recuerdo y revivo alguna sensación con tanta claridad que sorprende después de tanto tiempo.
En fin... tal y como te dije un sueño es costoso de abandonar y para mi ese sueño lo fue todo durante mucho tiempo. Y ya sé, tal y como dicen algunas personas; Ecuador siempre estará ahí pero también es cierto que nos estamos haciendo viejos y hay cosas que sólo se pueden hacer a una determinada edad, o tal vez no pero lo normal es que así sea...

En fin... quería darte las gracias por todo lo que me contastes, no tuvo el efecto que otras veces logra tener pero tampoco fue en balde. Lo que pasa es que creo que esta vez sólo yo tengo el poder para salir de la nostalgia y cualquier agente externo sólo puede ser una ayuda.

Bikiños.

Anónimo dijo...

Ekuador, Kito, el páramo andino, no está distante. Llegará el momento en que vuelvas a sumergirte en esta ciudad, en medio de nuestros hombros y manos, risas y llantos. Llegará el momento, así que tranquilidad.

Por cierto, cuando vengas, el Cafelibro seguirá existiendo, y si yo sigo por estos lares, pues tocaré alguno de mis temas para vos. Es una promesa ofertada hace tiempo y que se cumplirá, ya lo verás.

Hasta entonces, mujer, no dista tanto como parece.

Bikiños.

David Chocair

Anónimo dijo...

Hola querida y extrañada amiga, me ha gustado mucho tu blog, gracias por tan bellas expresiones por mi país, creo que a veces con otros ojos, descubres cosas que la cotidianidad nos las ha vuelto invisibles y es bueno apreciarlas desde alguien como tú, desde tus palabras y tu corazón.
Compartimos muy poco, pero recuerda que tienes un amigo aquí y que la distancia es una débil ilusión, cuando el corazón puede dilatarse sin límites.
Espero regalarte mi música y poesía, que aunque parezca algo extraña para los oídos, también nacieron aquí, de contemplar la Luna iluminando mi ciudad y sus fragmentados contornos y con los amores que nacieron aquí y se quedaron para siempre.

Te envío mi más cálido abrazo desde la mitad del mundo

Patricio Echeverría Dalgo